Hay dos formas de asegurar un cultivo en México y conviene elegir con los ojos abiertos. El esquema por daño directo valúa la pérdida en campo mediante un perito: paga lo que efectivamente perdiste, pero requiere inspección y toma tiempo. El esquema por índice paga cuando una variable medida —lluvia acumulada, temperatura, días sin humedad— cruza un umbral pactado, sin visitar la parcela.
El índice es rápido y barato de administrar, y esa es su virtud. Su límite se llama riesgo de base: la indemnización sigue al indicador, no a tu resultado. Puedes perder la cosecha sin que el umbral se active, o cobrar un año en que levantaste bien. Cuanto más lejos esté la estación de referencia de tu predio, mayor es esa brecha.
La decisión se toma antes de sembrar, no después del evento. Y conviene revisar el resto del ciclo: maquinaria, sistemas de riego, ganado y el producto ya cosechado en bodega son exposiciones distintas que la póliza de cultivo no cubre.