Estas pólizas operan por reclamación hecha: responden por lo que te reclaman mientras la póliza está vigente, sin importar cuándo prestaste el servicio, siempre que el trabajo sea posterior a la fecha de retroactividad pactada. Esa fecha es el dato más importante del contrato y casi nunca aparece en una comparación de primas.
La consecuencia es concreta. Si cambias de aseguradora y aceptas una retroactividad nueva, todos los años de ejercicio anteriores quedan sin cobertura. Un trabajo entregado hace cuatro años que te reclaman mañana ya no está amparado por nadie: la póliza anterior venció y la nueva no alcanza hacia atrás.
Por eso conviene revisar también el periodo extendido de reporte. Cuando cierras la firma o dejas de contratar la póliza, ese periodo te permite seguir reportando reclamaciones por trabajos ya realizados durante un plazo adicional. Sin él, el día que dejas de pagar la prima dejas de estar cubierto por todo lo que hiciste antes.