La responsabilidad civil general cubre el daño que tu operación causa a terceros: la persona que se lesiona en tus instalaciones, el bien ajeno que resulta dañado, la afectación al vecino. Es la cobertura más solicitada del mercado empresarial porque es la que casi todos los contratos comerciales exigen antes de firmar.
Ese requisito trae condiciones específicas. El cliente pide una suma asegurada mínima, pide aparecer como asegurado adicional y con frecuencia pide una cláusula de responsabilidad civil cruzada cuando hay varios contratistas trabajando en el mismo sitio. Cotizar sin leer esas líneas casi siempre obliga a reemitir la póliza.
Conviene además revisar qué queda fuera. La responsabilidad por producto terminado, la profesional y la patronal son coberturas distintas que a veces se asumen incluidas y no lo están. Cuando el contrato exige un límite alto, el camino económico suele ser una póliza base con un exceso encima, no una sola póliza por el total.